Una “moderna” amazona: la reina Njinga Mbande de Angola y su feroz resistencia contra los portugueses

Reina Njinga de Angola (siglo XVII)

Según los diversos testimonios de misioneros y soldados portugueses a los que se enfrentó a lo largo de casi 40 años, la reina Nzinga o Njinga Mbande de Angola (1581-1663) fue célebre por sus dotes como diplomática y gobernante, así como por ponerse al frente de sus ejércitos durante la batalla. A los europeos esto les fascinaba y atemorizaba a partes iguales, comparándola en cualidades con las legendarias reinas amazonas sobre las que habían leído e imaginado en sus clásicos.

ÍNDICE


1. Amazonas en la Edad Moderna: un mito por conquistar.

2. El gran Reino del Congo y sus vecinos. Situación a la llegada de los portugueses.

3. Njinga Mbande, Reina de Ndongo y Matamba (1624-1663).

4. Paz y muerte de una Reina ¿cristiana?

5. Bibliografía, enlaces y filmografía.


1. Amazonas en la Edad Moderna: un mito por conquistar.

La lectura y profunda asimilación de obras clásicas (Plinio, Historia Natural) y medievales (John Mandeville, Libro de las maravillas del mundo) influyó sobremanera en los primeros conquistadores y cronistas europeos, que reubicaron las razas monstruosas heredadas de la Antigüedad en diversas partes del Nuevo Mundo.

Entre todas ellas, las amazonas se perfilan como una de las más mencionadas, quienes abandonan ahora las lejanas estepas asiáticas para ser enfrentadas contra estos nuevos ‘héroes’. Y es que desde la Antigüedad clásica, tras haber pasado casi desapercibido durante los siglos medievales (quizá porque no resultaban del todo ‘aptas’ como soporte de una simbología religiosa o bíblica), el mito de las amazonas se traslada, renacido, directamente al siglo XVI.

Batalla contra las Amazonas. Detalle en Guiana, 1599 (JCB). El texto se compuso atendiendo a informaciones traídas por Walter Raleigh.
Batalla contra las Amazonas. Detalle en Guiana, 1599. El texto se compuso atendiendo a informaciones de sir Walter Raleigh (JCB).

Su doble atractivo radicaba, en primer lugar, en que se trataba de una comunidad de mujeres belicosas que regulaban su vida sexual e invertían la tradicional relación hombre-mujer; y, por otra parte, porque muy pronto comenzarían a describirse como propietarias de grandes tesoros y riquezas. Exploradores y soldados como Cristóbal Colón, Pedro Mártir de Anglería, Gaspar de Carvajal, e incluso el corsario inglés Walter Raleigh en su ‘tardío’ viaje a la Guyana tras las huellas de El Dorado, dedican gran espacio en sus obras a narrar avistamientos, escaramuzas o encontronazos esporádicos con éstas:

COMILLASEstas mujeres son muy altas y blancas y tienen el cabello muy largo y entrenzado y revuelto a la cabeza: son muy membrudas, andaban desnudas en cueros y atapadas sus vergüenzas, con sus arcos y flechas en las manos, haciendo tanta guerra como diez indios (…).” Carvajal, Relación del nuevo descubrimiento del famoso río Grande (1541).

A pesar de la enorme popularidad de relatos como el de Carvajal, hacia mediados de la centuria otros cronistas como Fernández de Oviedo y López de Gómara desestimaron muy pronto la existencia de amazonas, considerándolos poco más que odiosas fábulas que entorpecían el correcto avance de la empresa imperial. Aún así, las incluyeron en sus relatos, sabedores también de su influjo a la hora de despertar la curiosidad de sus lectores.

'América' con los atributos de amazona, Marten de Vos y Adriaen Collaert. Las alegorías de los continentes, 1600.
‘América’ con los atributos de amazona: Marten de Vos y Adriaen Collaert, Las alegorías de los continentes, 1600 (SciELO).

Como hemos visto, la fábula de las amazonas creó por igual críticas y admiración, mas nunca pasó desapercibida. Y es que, si bien a lo largo de los siglos XVII y XVIII el interés por dar con estas comunidades de mujeres guerreras fue desvaneciéndose poco a poco, la figura de la Amazona permaneció para la posteridad como el emblema alegórico de América por excelencia.

Sin embargo, al igual que hicieron los antiguos griegos con las mujeres de los pueblos escitas, españoles y portugueses creyeron ver ‘amazonas’ entre las féminas de los diversos pueblos con los que se encontraron en su periplo por Tierra Firme y mucho más allá, en las costas de África y el Pacífico. A sus ojos, muchas de ellas les parecieron, efectivamente, auténticas herederas de la estirpe de Hipólita, pero quizá ninguna tanto como fue la temida reina Njinga Mbande de Angola (1581-1663).

2. El gran Reino del Congo y sus vecinos. Situación a la llegada de los portugueses.

Nuestra protagonista no nació en Sarmacia, Escitia o Temiscira, sino entre el pueblo de los Mbundu, asentado al norte de la actual Angola entre los siglos XIII y XVI. Estas gentes de habla kimbundu, probablemente llegados desde el norte de África, trajeron al área del río Kwanza la construcción de poblados de carácter permanente, una agricultura desarrollada y la transmisión de la propiedad de la tierra por vía matrilineal, así como una importante actividad comercial que establecieron rápidamente con los pigmeos y khoi-san locales. Entre 1370 y 1500 los diversos reinos mbundu, incluido el más poderoso de Ndongo, fueron cayendo bajo el vasallaje del Rey del Congo (Mwene Kongo).

João I del Congo (Nkuwu Nzinga)
João I del Congo (NY Public Digital Collections)

Es también por esta época cuando los portugueses de Diogo Cão comienzan a llevar a cabo los primeros acercamientos a la zona en busca de minas de oro y plata (1483). A fin de fortalecer su posición, en años sucesivos intentarán establecer lazos con los gobernantes de sus diversos estados, llegando incluso a cristianizar con éxito a algunos de ellos, como João I del Congo (Nkuwu Nzinga). Más reticentes se mostraron otros como Kiluanje Inene, ngola (gobernante) del Reino de Ndongo (1515-56), quien sin embargo mostró curiosidad por la oferta para ayudarles a acabar con el yugo del manikongo. Admirados por el poder de la corte del que fue bisabuelo de Njinga, en adelante los portugueses comenzaron a referirse a todo este territorio como Angola.

Poco a poco, las expediciones portuguesas fueron volviéndose cada vez más audaces; pues, aunque apenas habían sido capaces de encontrar oro y plata en esta zona, sí se habían dado cuenta del potencial esclavista que les brindaba. En 1560 una expedición al mando de Paulo Dias de Novais (1510-89) desembarca con la misión de retomar el contacto con el rey de Ndongo. Trae consigo toda una compañía de padres jesuitas, con Francisco de Gouveia a la cabeza. Esta vez las cosas no salen tan bien como en ocasiones anteriores, y el conquistador es retenido en la corte de Ndongo durante cuatro años.

Dias de Novais en Kabasa, capital del reino de Ndongo.
La expedición de Dias de Novais en Kabasa, capital del reino de Ndongo (Wikimedia Commons)

En 1564 partirá hacia Lisboa dejando atrás a Gouveia en su misión evangelizadora, para no volver a Angola hasta diez años más tarde. En esta ocasión vendrá mejor preparado militarmente como potentado principal del rey Sebastião I, quien le otorga en 1571 una Carta de Donación autorizándole a gobernar la región en su nombre, poblarla con colonos y levantar fortificaciones. En 1576 Dias funda así la ciudad de São Paulo da Assunção de Luanda, que se convertirá en el mayor puerto negrero y principal baluarte militar portugués de la costa atlántica africana.

3. Njinga Mbande, Reina de Ndongo y Matamba (1624-1663).

La guerra entre Portugal y el Reino de Ndongo estalla finalmente en 1580, momento en que el primero es además incorporado a la Monarquía de Felipe II de España. Alrededor de estas fechas cruciales nace Njinga Mbande, quien vivirá su infancia y juventud en un ambiente de conflicto casi permanente, viendo cómo los portugueses se internan más y más en su territorio en busca de gentes a las que esclavizar para sus plantaciones en Brasil. Su padre Mbandi Ngola Kiluanji se enfrentará ininterrumpidamente por las armas a los portugueses hasta 1617, dejando el mando a su hijo Ngola Mbande pese a la debilidad que siente por la inteligente Njinga, con la que solía compartir consejo de gobierno y hasta permitía combatir a su lado.

Infancia y juventud de Njinga Mbande.
Infancia y juventud de Njinga Mbande (Wikimedia Commons)

Al mando de un líder débil y un estado en descomposición, el Reino de Ndongo se encuentra en un momento crítico, dado que los portugueses han conseguido aliarse con los temibles Mbangala o Jaga, un pueblo de guerreros y salteadores foráneos dedicados al pillaje en la zona. Entre 1617 y 1623 los Jaga invaden parte del reino y Ngola Mbande se ve obligado a trasladar a los suyos hacia el este. La hambruna desatada por el caos acaba por afectar también al comercio de esclavos, por lo que ambas partes ven necesaria una pronta tregua.

La elegida para liderar la embajada a Luanda es Njinga quien, acompañada por sus hermanas, se entrevista con el gobernador João Correia de Sousa en 1622. Durante este encuentro se produce el famoso episodio donde Njinga ordena a una de sus sirvientas ponerse a cuatro patas y servirle como asiento ante la osadía del gobernador al ofrecerle una estera en el suelo, a los pies de su silla, tal y como acostumbraban con naturales y subordinados. A partir de entonces, las negociaciones se suceden en igualdad de condiciones y Njinga consigue un tratado de paz y el reconocimiento de sus fronteras a cambio de abrir rutas comerciales con Portugal. En señal de buena voluntad y hábil estrategia diplomática, Njinga es bautizada a la edad de 40 años en Luanda como doña Ana de Sousa.

Embajada de Njinga ante João Correia de Sousa en 1622.
Embajada de Njinga ante João Correia de Sousa en 1622 (Cavazzi, Relation historique…, 1732)

Pero a pesar de la insistente correspondencia intercambiada con el gobernador, la paz no dura mucho. La guarnición del fuerte de Ambaca, cerca de la antigua capital, Kabasa, no es desmantelada, y pronto los mercenarios Jaga vuelven a saquear poblados enteros. En 1624, hostigado hasta una pequeña isla del río Kwanza, su medio hermano Ngola Mbande muere en extrañas circunstancias (suicidio o envenenamiento) y Njinga se posiciona como regente de su sobrino hasta 1626, cuando finalmente se intitula como ngola Mbandi Nzinga Bandi Kia Ngola.

La subida al poder no le resulta fácil, pues los portugueses no la reconocen como gobernante, y entre los jerárquicos mbundu pronto surgen varias facciones contrapuestas que reclaman el liderazgo para sí. Njinga ha de amarrar entonces alguna que otra inesperada alianza con guerreros Jaga renegados, que durante un tiempo la aclamarán como su tembanza o líder de guerra.

Fotograma de la película 'Njinga, Rainha de Angola' (2013).
Fotograma de la película ‘Njinga, Rainha de Angola’ (2013).

Frente a la cada vez más dura oposición interna, para 1629 Njinga se traslada con sus tropas al vecino Reino vasallo de Matamba, que conquista entre 1631-35 y donde aprovecha su fuerte tradición de gobernantes femeninas para instalarse más sólidamente en el poder. Es aquí donde Njinga se hace fuerte, convirtiendo Matamba en su principal centro de operaciones. Durante los siguientes 30 años forjó su reputación ante los sucesivos gobernadores como temida reina amazona. El contemporáneo António Oliveira de Cadornega (1623-90), soldado y famoso cronista, le dedicaba estas palabras:

COMILLAS(…) se há nesta historia tratar della em muitas partes, pella continuada guerra que nos fez no discurso de tanto tempo que reinou que forão muitos annos, que parecia immortal, de que se poderá fazer grande escritura, a qual se podia comparar ou ainda preferir a Semiramis, a Pantasileja, a Cleopatra, e a outras Raynhas de que as historias nos dão noticias, governando a seus Vassallos a nossa oposição com valor e animo varonil (…).” Cadornega, História Geral das Guerras Angolanas (1680).

Para mantener su posición durante tanto tiempo se las ingenió para atraer a sus dominios a esclavos fugados del área de Luanda (permitiéndoles establecerse en quilombos empalizados a cambio de servirla como milicia), e incluso lideró una alianza junto al rey Garcia II del Congo y el entonces enemigo de su enemigo, las Provincias Unidas de Holanda. Aunque éstos llegaron a hacerse con el control de Luanda en 1641, para finales de la década los portugueses habían logrado sobreponerse. Njinga tuvo además que enfrentarse a la captura de sus dos hermanas, hechas rehenes mientras espiaban en territorio enemigo. En 1652 consigue recuperar con vida a Barbara, tras arreglar un rescate con los portugueses a cambio de una cohorte de esclavos.

Mapa de Angola en tiempos de Njinga Mbande (ss. XVI-XVII)
Mapa de Angola en tiempos de Njinga Mbande (Reino de Aksum)

4. Paz y muerte de una Reina ¿cristiana?

Ya entrada en la vejez Njinga todavía dirigía a sus tropas en arriesgadas escaramuzas, pero pronto se da cuenta de que, para mantener la independencia y soberanía de Ndongo-Matamba, debe convertirse en fiable aliada del restaurado Portugal. Los últimos diez años de su vida estarán dedicados a la consecución de una paz duradera, tanto dentro como fuera de sus dominios, para lo cual recurrirá directamente al patrocinio de la Santa Sede.

En efecto, en 1657 Njinga hizo bautizar a todos los altos cargos de su corte y ella misma renunció al harén que había mantenido durante tantos años para contraer cristiano matrimonio por primera y única vez en su vida. Se trataba de una elección segura: aparte de ser varias décadas más joven que ella, Sebastião no provenía de sangre noble, siendo hijo de un esclavo huido desde Luanda que había luchado de forma entusiasta por su causa.

Ataviada con su traje de batalla, Njinga se dirigía a los habitantes de la rebautizada capital de Santa Maria de Matamba: «Escuchad, mis amados súbditos, ¿alguien ha vencido alguna vez al arco y flechas de vuestra Reina Njinga?» La multitud respondió: «Nadie, porque miles de hombres habrían acudido en vuestra defensa.» Njinga prosiguió: «Quiero deciros que el maniputo (rey portugués) ha vencido, y dado que ya soy demasiado vieja, no deseo estar más en guerra con sus gentes. Estando en paz con ellos, más gloria alcanzaré gracias a los Padres que han venido desde Roma para reconciliarnos con la Santa Iglesia de Roma… Abrazaré la fe católica que un día profesé, y en la que deseo morir

La Reina Njinga y su séquito, por António Cavazzi (1670s)
La reina Njinga y su séquito, dibujados por Antonio Cavazzi (African, Black and Diasporic History)

Los Padres en cuestión eran los capuchinos italianos Antonio Cavazzi da Montecuccolo y Antonio Gaeta di Napoli, llegados a Angola en 1654 para poner en marcha una misión en la zona. Del periodo que pasaron en la corte de Njinga como confesores de la reina provienen algunas de las principales fuentes que han utilizado las historiadoras para conocer su vida y reinado, pero también la cultura, arte y costumbres de su pueblo (Istorica Descrizione de’ tre regni Congo, Matamba ed Angola, 1687).

Sin embargo, los dos frailes se mostraron pronto insuficientes para atender la profunda renovación espiritual que la reina quería poner en marcha. Por esta razón, a partir de 1657 Njinga redactará varias cartas dirigidas al papa Alejandro VII, entre otras importantes personalidades, pidiendo el envío de más misioneros a sus reinos. También envía a uno de sus hombres de confianza en una lujosa embajada a Lisboa, dirigida a la regente Luisa, viuda del rey João IV (1606-56). En 1661 recibirá por fin respuesta del Pontífice, que en adelante se referirá a ella como ‘hermana’. Por entonces contaba más de 75 años, lo que no le impidió celebrarlo, según nos cuenta Cavazzi, participando en una frenética danza junto a sus guerreros.

A finales de 1663 la reina Njinga exhala su último aliento en Matamba, junto a Cavazzi y el nganga o curandero local haciendo los rituales pertinentes. A pesar de su conversión, parece ser que Njinga siempre mantuvo sus propias creencias, así como el respeto por las tradiciones de sus ancestros. Dado que no tuvo hijos, la reina pretendió dejar todo este rico legado a su hermana Barbara y sus descendientes, instaurando así una línea real fuerte (dinastía Guterres). Aunque unos años tras su muerte, en 1671 Ndongo pasa a formar parte de la Angola portuguesa, los lusos no llegarían a ejercer un total control administrativo del interior hasta bien entrado el siglo XIX.

Estatua de la Reina Njinga en Luanda (2013)
Estatua de la reina Njinga Mbande en Luanda (SolaRey). Su figura histórica siempre ha entroncado con la lucha anticolonial, convirtiéndose en un referente para las revolucionarias que lucharon por la independencia de Angola entre 1961 y 1975.

Si te ha gustado el artículo y te apetece compartirlo, ¡no olvides citarnos! Puedes hacerlo así: RODRÍGUEZ ALCAIDE, Iris, “Una ‘moderna’ amazona: la reina Njinga Mbande de Angola y su feroz resistencia contra los portugueses.” en El coloquio de los perros (blog). Publicación: 22/06/2017. Consulta: [insertar fecha]

5. Bibliografía, enlaces y filmografía.

—BORDIGA GRINSTEIN, Julia (2012): Nzinga-Nbandi / Zinda Njinga, heroína del nacionalismo africano. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

—FLORES DE LA FLOR, Mª Alejandra (2013): «Las amazonas en el Nuevo Mundo. Un mito por conquistar.» Ubi sunt? Revista de Historia 28, pp. 39-47.

—GUIMARÃES FRANCO, Roberta (2013): «Conquista e resistência na História Geral das Guerras Angolanas, de António de Oliveira de Cadornega.» XIV Jornadas Interescuelas-Departamentos de Historia. Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo.

—HEYWOOD, Linda (2017): Njinga of Angola: Africa’s Warrior Queen. Harvard University Press.

—MASIONI, P. (2014): Njinga Mbandi. Queen of Ndongo and Matamba (UNESCO Series on Women in African History). Francia: UNESCO.

—MAYOR, Adrienne (2017): Amazonas. Guerreras del Mundo Antiguo. Madrid: Desperta Ferro Ediciones.

—MILLER, Joseph C. (1975): «Nzinga of Matamba in a new perspective.» Journal of African History Vol. 16, n°2, pp. 201-16.

—MOGO DEMARET, Mathieu (2011): «Portugueses e Africanos em Angola no século XVII. Problemas de representação e de comunicação (pp. 107-30),» en RODRIGUES, José D. y RODRIGUES, Casimiro (ed.), Representações de África e dos Africanos na História e Cultura Séculos XV a XXI. Lisboa: CHAM.

—SERRANO, Carlos H. M. (1996): «Ginga, a Rainha Quilombola de Matamba e Angola.» Revista USP 28, pp. 136-141.

—SKIDMORE-HESS, Cathy (1995): Queen Njinga, 1582–1663: Ritual, Power, and Gender in the Life of a Precolonial African Ruler. University of Wisconsin–Madison.

—THORNTON, John K. (1991): «Legitimacy and Political Power: Queen Njinga, 1624–1663.» Journal of African History Vol. 32, n°1, pp. 25-40.

  • (1979): «New Light on Cavazzi’s Seventeenth-Century Description of Kongo.» History in Africa Vol. 6, n°1, pp. 253-64.

—VANSINA, Jan (1992): «The Kongo kingdoms and its neightbours (pp. 546-87),» en OGOT, B. A. (ed.), UNESCO General History of Africa (V): Africa from the Sixteenth to the Eighteenth Century. California University Press.



Carátula película: Njinga, Rainha de Angola (2013)

 

Película: Njinga, Rainha de Angola.

Año: 2013.

País: Angola-Brasil.

Director: Sérgio Graciano.

Actriz: Lesliana Pereira.

 


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3 thoughts on “Una “moderna” amazona: la reina Njinga Mbande de Angola y su feroz resistencia contra los portugueses

  1. Hooola Iris!!!

    Coño! Tú quieres que me sangren los dedos?! Mira, cuándo he visto este post, me he dicho 1) lo tengo que leer y 2) le tengo que comentar. Básicamente porqué la imagen que tengo yo de esta señora no es lo que se dice buena. Por lo que he leído, conste.

    Así que al turrón:

    Yo a esta madame la conocía por Ana de Sousa o Nzinga, así a secas. También la señora que se zampaba a los niños y se cargaba a sus amantes después de fornicar. No sé si eso es cierto o qué -no me eches piedras tocaya, que me limito a lo poco que sé y recuerdo-. Si bien es cierto que a parte de tooooodo lo macabro que hizo, y de toda la sed se sangre, tenía un par de ovarios para enfrentarse a los portugueses ( y después aliarse con ellos) y los mantuvo con los huevillos en la glotis, que eso siempre es un plus.

    Lo que no sabía es que se ponía al frente de su ejército. No, si en el medievo una mujer guerrera bien viasta como que no estaba, de ahí como bien dices que se apartase a las amazonas del tinglado. Que eso de tener vida propia y poder de decisión no molaba por esa época (y en esta todavía les cuesta de aceptar a algunos).

    Anda, mira lo que aprendo contigo. Que buen par. Lo de que ordenase a su sirvienta que le hiciese de sillón para estar en igualdad con los conquistadores XD Toma ya. A parte de guerreras, lista como ella sola. Tengo que ver la peli. 🙂

    Siento no comentarte más, pero con toda la información que has puesto, me has dejao tó loca. Aprende Jojo Moyes!! A esto se le llama documentación.

    Un besote enooooorme!!!! ♥

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    1. Hola Iris, gracias por tu tocho lleno de amor. 🙂 Pues sí, te suenan esos episodios porque resulta que lo del canibalismo y los amantes ‘fatales’ es lo único que empezó a difundirse de ella, sobre todo a partir del siglo XVIII. Que tenía un harén de hombres y mujeres es cierto, no estoy segura ya sobre lo de que los mataba al pasar una sola noche con ella (esto es cosa del Marqués de Sade, si no recuerdo mal). Sobre el canibalismo, parece que efectivamente fue una de las cosas que le confió a Cavazzi, aunque ella lo justificaba en que, aun repugnándolo, se había visto obligada a fin de mantener el liderazgo de los Imbangala/Jaga. Hoy día esto también está siendo bastante discutido; dado que no soy experta en historia africana, tendré que indagar un poco más. 😀

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      1. Ooooohhh!!! Pues si das con ello me encantaría saberlo de fuentes fiables, que una cosa es lo que se dice y otra lo que había (o a saber si no dijeron eso para desprestigiarla). Gracias por responderme!

        Un besote enooooorme!!! ❤

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